MITOS Y GUERRAS DE HOY

Con respecto al mito popular sobre el Apocalipsis de moda, sabemos que no se han encontrado evidencias arqueológicas que prueben que los Mayas hayan previsto el fin del mundo para hoy, ni nada parecido.

cartel fin del mundo

Según los especialistas, el Calendario Maya se basa en los astros y en las matemáticas. En él coexisten tres maneras de medir el tiempo: el “calendario sagrado” (tzolkin o bucxok, de 260 días), el “calendario civil “(haab, de 365 días) y la llamada “Cuenta Larga” que es más compleja. Esta Cuenta Larga contiene cinco capas cíclicas que miden el mismo tiempo expresado de formas diferentes. Pues bien, parece ser que en la quinta Cuenta Larga el “temido” año 2012 coincide con el final y el REINICIO del Ciclo Maya. Este hecho ha sido interpretado y difundido tendenciosamente durante años como la predicción del Calendario Maya para el fin del mundo, muy posiblemente para utilizar el miedo como herramienta y conseguir determinados objetivos… Tal es así, que por cualquier medio de comunicación actual, sobre todo por televisión, se nos transmite incesantemente esta creencia popular absurda como un hecho. Sin embargo, hoy, o pasado mañana según la CNN, es el primer día “Baktún” de la “Nueva Era” en el que se reinicia el ciclo de la Cuenta Larga del Calendario Maya basado en los conocimientos astronómicos y matemáticos de la casta sacerdotal de esta antigua civilización.

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Pirámide maya de Guatemala en la noche del 20 de diciembre de 2012 durante la ceremonia de clausura del 13 Baktún.

Independientemente de la gran cantidad de profecías intencionadas sobre el fin de nuestra especie propias de doctrinas fundamentalistas, convivimos con desastres humanos reales cada uno de los 365 días del año sin que hayan sido provocados necesariamente por cataclismos naturales. Además de las miserias actuales en lo social que compartimos en el sur de Europa, suceden diariamente en todo el mundo otros hechos mucho más dramáticos y silenciosos por violación sistemática de los derechos humanos en un sistema económico global injusto, en contra de la vida de la mayoría y en beneficio de unos pocos. Por ejemplo; según el último informe trimestral, julio-septiembre de 2012, “Barómetro 30“, editado por el Programa de Conflictos y Construcción de Paz de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, actualmente hay 36 países en guerra en el mundo. Si los humanos somos capaces de llevar la Coca-Cola a cada rincón del planeta, ¿por qué no la paz? Al parecer, la Guerra de Birmania es la más antigua. No es de extrañar el hallazgo el pasado mes de octubre de 60 Spitfires de la II Guerra Mundial enterrados y perfectamente empaquetados, teniendo en cuenta que esta guerra continua desde el año 1948. Hay guerras que parecen interminables. O dicho de otro modo; en nuestro mundo existen generaciones enteras de personas que mueren sin conocer el significado de vivir en paz.Informe conflictos pag_10– Fragmento de la página 10 del Informe “Barómetro 30“, Programa de Conflictos y Construcción de Paz de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Esta información no nos suele llegar a través de los telediarios que consumimos diariamente, sino indagando intencionadamente en la red. Desgraciadamente para las personas que sufren o mueren hoy a causa de estas guerras contemporáneas sí es el fin del mundo y ni siquiera se les rinde homenaje en las cadenas de televisión. Mientras tanto, los que no sufrimos la guerra no nos libramos de una deuda implacable y cruel que se multiplica cada día. “¿No está siendo la deuda un arma de conquista y de sometimiento más poderosa que la propia guerra?”“Atando cabos” de Pedro Olalla.

Afortunadamente, también existen muchos éxitos a favor de la humanidad, aunque se suelen difundir en los medios convencionales de comunicación cuando hay en juego intereses económicos. No olvidemos que los medios pertenecen a las corporaciones internacionales que pugnan por controlar los mercados en una guerra económica global que nos afecta a todos. Por eso, la mayoría de la información disponible no puede ser imparcial. Posiblemente nos iría mucho mejor si todos fuéramos más escépticos y críticos con lo que leemos en los periódicos, vemos en la televisión o incluso nos cuentan. A su vez, convendría contrastar la información con otras fuentes, sometiéndola a un concienzudo análisis si la noticia nos afecta y nos determina de alguna manera. Difícilmente lo haremos debido a la educación que hemos recibido, y sobretodo, porque estamos mucho más ocupados en cómo vamos a pagar nuestros gastos cotidianos, pero sí se puede.

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